Dos frases en la caja y un calendario de tomas
Programo en remoto para una empresa de Zaragoza desde un cuarto de Sabiñánigo con vistas al monte. Me casé tarde, y mi mujer y yo hemos decidido ir a por un crío, yo con cincuenta y cuatro. Ella empezó con su ácido fólico y a mí me tocaba hacer algo más que acompañar. Buscando por mi cuenta di con esta caja negra.
La primera cápsula cae al desayunar y la segunda al cenar, las dos con agua abundante, y marco las tomas en el mismo calendario donde apunto las entregas del trabajo. El blíster trae diez, de modo que pedí varias cajas de golpe para hacer los treinta días seguidos sin quedarme colgado a mitad de mes.
¿Qué noto? Que por fin hago mi parte con orden, y eso me tiene más tranquilo y de mejor humor en casa. Lo demás también lo pongo yo: fuera las cañas de entre semana, siete horas de sueño y, los domingos, subida a Santa Orosia con la mochila. Las pruebas las seguimos haciendo los dos cuando toca, cada una en su fecha.








