Horas de pasillo de tren y un tubo en el neceser
Reviso billetes en trenes de media distancia y vivo en Arganda del Rey. Mi jornada es rara: ratos largos de pie recorriendo vagones y ratos sentada en un transportín duro, con el baño cuando se puede y no cuando toca. Di con esta crema yo sola, una noche, leyendo opiniones en el móvil; me gustó que se pagara al recibirla.
Me la pongo por la mañana después de la ducha y por la noche al llegar: agua tibia, secar a toques y un poco de crema por fuera con la cánula, que es larga y deja la cantidad justa. Se nota fresca al ponerla y, con tan poca, no mancha el uniforme. El tubo viaja en el neceser, al lado del cargador y las tiritas.
Ahora me siento en el transportín sin andar buscando postura y voy al baño con más tranquilidad. También he puesto de mi parte: más agua, fruta en la fiambrera en vez de bollería de máquina y, en las paradas largas, bajo al andén a caminar. La revisión anual de la empresa la sigo pasando, como siempre.








