Primero fresquito, luego calor, y la espalda se suelta
Entre sacas, paquetes y ventanilla, en la oficina de Correos de Calasparra acabo cada jornada con los hombros a la altura de las orejas, y ya van treinta años. Una vecina recogía cada mes el mismo paquete pequeño y un día, en confianza, le pregunté qué era. Me enseñó el frasco: Fisio Forte, fórmula a base de hierbas.
Lo uso al volver del trabajo y antes de dormir. Un poco de ese gel naranja en la parte alta de la espalda, hasta donde me alcanza la mano, y otro tanto en las rodillas. Al principio da fresquito, de mentol; a los pocos minutos viene un calor agradable. Después paso por el lavabo, sin excusa.
Con el masaje noto la zona más suelta y me siento a ver el telediario sin estar recolocándome. Huele a eucalipto y a pino, como una botica de las de antes. Por mi parte, he pedido un reposapiés para la ventanilla y me he apuntado a las caminatas del sábado: la última, hasta el santuario de la Esperanza.





